L' Alt Camp es la comarca más elevada de las de El Camp de Tarragona. Una de sus vertientes mira al mar, y la otra está configurada por montañas, algunas de las cuales de casi 1.000 metros (Mont-ral, Montagut y Cabra del Camp). La comarca se encuentra situada en un punto estratégico de la geografía catalana: en la intersección de Barcelona-Lérida-Zaragoza, y de Tarragona-Tàrrega, constituyendo uno enclave privilegiado en cuanto a comunicaciones.
L' Alt Camp se encuentra dentro el ángulo que forman las autopistas del Ebro A-2 y del Mediterráneo A-7; la comarca es atravesada por la carretera N-240 y varias carreteras comarcales y locales, además de las líneas férreas de Barcelona a Lérida y Zaragoza por Valls y Tarragona con estación de enlace en Picamoixons.
Esta situación geográfica y las excelentes comunicaciones han favorecido que los veintitrés pueblos que configuran L'Alt Camp posean hoy una economía mixta equilibrada: industria, agricultura, comercio, servicios, turismo, gastronomía... En cuanto a la industria, destacan diversos sectores: metalúrgico, automoción y automatismos, madera y mueble, papel, cartón y artes gráficas, alimentación, textil, piel, construcción... Por lo que atañe a la agricultura, predominan los cultivos de vid, almendros, avellanos, algarrobos, olivos... con amplias zonas de bosque. Cuenta con todos los sectores comerciales y de servicios diversificados y renovados, y con una corriente turística creciente motivada por la gastronomía (
calçotada , fabada, escalibada y cocina típica y tradicional de L'Alt Camp, pastelería, además de vinos y cavas criados en la propia comarca) y también por encontrarse dentro de la llamada «Ruta del Cister», itinerario que transcurre entre los grandes monasterios de Santes Creus, Poblet y Vallbona de les Monges. Asimismo, la comarca se encuentra ubicada cerca de las montañas de Prades y de la zona de escalada de La Riba, y goza de una gran diversidad de ferias, mercados y fiestas populares muy arraigadas. Por otra parte, es la cuna de los Xiquets de Valls y el lugar de origen de las
calçotades y de los Mossos d'Esquadra. Por el hecho de encontrarse entre mar y montaña, con un clima suave, una diversidad de relieve orográfico, riachuelos, fuentes..., varios pueblos poseen un fuerte contenido residencial, con casas que han sido restauradas y urbanizaciones que se han creado en diversos lugares. El fenómeno de la segunda residencia tiene fuerza en esta comarca, ayudado por la calidad del agua, la tranquilidad y el trato cordial de su gente. L'Alt Camp guarda una importante dosis de tradición y tipismo popular. Testimonio de ello son, en Valls, los Tres Tombs, la Fiesta de la Calçotada, la Firagost, las actuaciones de los
castellers y las Fiestas Decenales de la Candela; las fiestas mayores en todos los pueblos; el ciclo de conciertos, los veranos en Santes Creus; los festivales de folclore catalán los sábados de verano en Vilabella; la Fiesta de la Siega y de la Trilla en Cabra del Camp; la Feria del Remei de Alcover, las Fiestas del Santo Cristo en el Pont d'Armentera; el encuentro sardanista del Loreto en Bràfim; la Feria de Vila-rodona. Además, cabe destacar también sus monumentos: el monasterio de Santes Creus; en Valls, la capital de la comarca, las baldosas de la capilla del Roser, el Museo de la Ciudad, considerado el segundo en arte contemporáneo catalán en Cataluña, el Museo Casteller, el campanario de Valls, la iglesia románica de Sant Ramon en el Pla de Santa Maria, el columbario romano de Vila-rodona... y muchos otros monumentos esparcidos por los pueblos de la comarca.
L' Alt Camp y su capital, Valls, dispone de todos los servicios básicos para la comarca: centros de enseñanza con un instituto politécnico y un instituto de bachillerato, un hospital comarcal para L'Alt Camp y La Conca de Barberà con 120 camas, oficinas administrativas y entidades bancarias, delegaciones de los organismos de las administraciones, centros culturales y deportivos, exposiciones de arte...