La
Conca de Barberà es una de las comarcas catalanas más claramente definidas desde el punto de vista geográfico, más antiguas (ya que el s.XIV la vegueria de Montblanc ya formaba fundamentalmente lo que hoy es la comarca) cuyo nombre ya se utilizaba en el s. XVII; nombre que, curiosamente, no proviene de la capital de la comarca sino de un pequeño municipio de esta: Barberà de la Conca. Ya en el s. XI se conocía la zona como el "plano Barberano".
Geográficamente la comarca presenta tres sectores que son claramente distinguibles. El primer es el que se conoce como la Conca "estricta", verdadero valle fluvial excavado por los ríos Francolí y Anguera. Su núcleo central es la capital, Montblanc y agrícolamente es la zona donde predomina el cultivo de viñedos. El segundo sector geográfico es el que se ha denominado como la "Baixa Segarra", centrada en la villa de Santa Coloma de Queralt. Verdaderamente subcomarca, con una identidad indiscutible, que, agrícolamente, se caracteriza por el conreo de los cereales. Por último, los geógrafos aún establecen un tercer sector que correspondería al rinconcito de las montañas de Prades que pertenece a los municipios de Vilanova de Prades y de Vallclara.
En total, la comarca tiene una extensión global de 648,93 km2 repartidos entre 22 municipios y una población que sobrepasa los 19.000 habitantes. La capital de la comarca es Montblanc, con más de 6.000 habitantes.
La economía comarcal, tradicionalmente agraria, combina esta actividad, equilibradamente, con la industria, los servicios y un creciente sector turístico. La agricultura, típicamente de secano, se basa sobretodo en los viñedos y los cereales (trigo y cebada). Otros conreos también importantes son el almendro, el olivo y el avellano. Las escasas zonas de huerta se encuentran en las proximidades de los ríos.
Un hecho muy característico de algunos pueblos de la Conca es la forma de hablar que se conoce como "xipella", una variedad dialectal que reencontramos en la Segarra y en l'Alt Urgell y que hace de frontera entre el catalán oriental y el occidental, las dos grandes variedades del catalán. El xipella convierte en -i- las -e- finales atonas de las palabras.
En cuanto a las tradiciones y costumbres, la Conca, antigua comarca castellera, ha mantenido como elementos folclóricos las "grallas", el "ball de bastons" (de los más antiguos del país) y sobretodo los gigantes y cabezudos. En Montblanc se han recuperado antiguos elementos del bestiario medieval como la mulassa, el dragón y el águila. En las fiestas importantes del calendario montblanquino cualquiera podrá observar la presencia por las calles de la banda municipal . Ademas, en la antigua villa ducal, cada año se escenifica la leyenda medieval de San Jorge, que la tradición catalana situa en Montblanc. Otras fiestas de interés de la Conca son las de San Isidro en Solivella, la de l'Espiga de Santa Coloma de Queralt, la de la Vendimia en la Espluga de Francolí y la de San Antonio Abad en Montblanc y Santa Coloma de Queralt . Unas fiestas extraordinarias son las de el Sagrado Corazón en Solivella; y la de los Sants Metges en Sarral, y, particularmente, las que cada 25 años se celebran en Montblanc bajo la adoración de la Virgen de la Serra.
Entre la artesanía comarcal, la tradicional elaboración de objectos de vidrio soplado en Vimbodí, es característica de Sarral la industria de el alabastro, destinado a objetos decorativos. En la Espluga de Francoí y en Monblanc existen importantes centros de forja artística; en Senan , Forès, Solivella, Montblanc i Belltall se elaboran trabajos artesanales de cerámica.
Por último, si visitan la comarca no dejen de saborear algunos de los platos habituales de las mesas de la Conca como la escarola con romesco y el bacalao "esqueixat", las cocas de cebolla, arenques y las de espinacas, pasas y piñones. De postres los merlets, los montblanquins y los carquinyolis. También son famosos los vinos, los aceites y las almendras de la Conca y últimamente, los excelentes cavas artesanales que se producen en algunas de las cooperativas de la comarca.