L'Alt Camp y La Conca de Barberà incluyen en su patrimonio monumental una de las concentraciones más importantes de bodegas modernistas de Cataluña. Cèsar Martinell, Pere Domènech i Roura y otros arquitectos construyeron las llamadas catedrales del
vino con el fin de dar un impulso importante a la modernización de la agriculturta y a la técnica de elaboración del vino. El resultado fue extraordinario ya que las influencias artísticas de la época dotaron aquellas bodegas de una belleza arquitectónica que más tarde sería estudiada por los amantes de la corriente modernista catalana.
ESPLUGA DE FRANCOLÍ
Àngel Guimerà bautizó la bodega cooperativa de L'Espluga de Francolí como "la Catedral del Vino", un apelativo justificado con creces para una de las primeras bodegas modernistas de Cataluña, obra del arquitecto Pere Domènech i Roura.
En este templo se rinde culto a los vinos, cavas, aceites, así como a vinos generosos, rancios, mistelas y moscateles. La bodega acoge el Museo del Vino, espacio de visita obligada.
La bodega de Vila-rodona, obra del vallense Cèsar Martinell, es una muestra más de la espléndida arquitectura modernista de principios del siglo XX. Datada en el año 1919, actualmente se ha convertido en un punto
de referencia comarcal por la gran calidad de los vinos que se elaboran, reconocidos y galardonados en distintas ocasiones.
La conjunción del modernismo y la austeridad del novecentismo dio a Nulles otra de las preciadas obras del arquitecto Cèsar Martinell. La Cooperativa Agrícola de San Isisdro, fundada en 1915, produce vinos y cavas
reconocidos en toda nuestra geografía por su calidad.
Considerada una joya modernista, es también obra del arquitecto vallense, concretamente su primera construcción agraria, realizada en 1918. Se considera su obra más emblemática y espectacular. Consta de tres naves en las que destacan sus esbeltos arcos.
La tierra, el sol, el Mediterráneo y las labores campesinas seculares de los payeses de L'Alt Camp y La Conca de Barberà han dado un fruto inigualable: vinos y cavas de
una calidez extraordinaria que
extasían el paladar de quienes
tienen el placer de probarlos.